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  • Podría servir de algo.

    4 Jun 2010, 19:41

    Tengo un serio problema doméstico. No sé planchar, no sé cocinar [sólo la carne de soya con salsa de tomate envasada]. No me gustan las cosas picantes, no barro porque sea floja [me da alergia el polvo y me podría picar 3 horas la nariz], cuando duermo no me gusta que me choquen las piernas ni los tobillos, por eso duermo con una almohada entremedio de las piernas y abrazando un cojín [el cojín es sólo por comodidad]. Cada vez que tomo algo líquido lo trago en 10 sorbos, cuando como pan lo hago con él [pan] boca abajo y dando mascadas hacia el lado izquierdo en forma circular para llegar al centro. Me carga el olor a perfume de hombre, me carga pensar en tener que limpiar el baño [por eso nunca lo he hecho]. Discutimos con mi mamá cada vez que nos es posible. No me gusta la Cola-Cola, no veo los Simpsons, no he visto el Rey León, nunca vi Dragon Ball. Cuando camino sola suelo hacerlo con los ojos cerrados [sólo 15 pasos] para probar mi equilibrio. Mis pijamas son rosados por una extraña razón que desconozco. Extrañaba cagarme de frío. Tengo una fascinación por la serie Británica Skins que ha llegado incluso a quitarme el sueño. No me gustan los hombres y sí las mujeres. Veo American idol y me encanta. Me hipnotizan las películas musicales. Le he agarrado un amor en los últimos dos años a la música Chilena que me hace sentir bien y volando [sobretodo con Nano Stern, Chinoy, Kaskivano, Manuel García, Rocío Peña, Camila Moreno y varios]. Me gustaría ver a Sigur rós en vivo y poder sentirlos en cada centímetro de mi cuerpo. Soy vegetariana. Soy la persona más puntual que conozco. Miro constantemente la hora.Tengo música en el mp4 que aún no escucho. Y mi tiempo de concentración ya se acabó.
  • Hueco culiao...

    4 Jun 2010, 19:25

    En televisión vemos con mucho agrado dos hombres que se desean, dentro de la ficción de “¿Dónde está Elisa?” a las diez de la noche. Durante una temporada vimos la tropa de hombres afeminados en “Los exitosos Pells” que más de alguna vez nos hicieron reír durante la tarde. Anteriormente hubo un romance entre dos hombres, personajes clave de la teleserie “Cómplices”. Y no hace mucho se inició la nueva teleserie “Los ángeles de Estela” con un peluquero afeminado y gordito que se enloquece entre los galanes protagonistas de la trama. Estuvo un beso entre Marlene Olivari y Rocío Marengo. Los homoeróticos comentarios de Jordi Castell en “Primer Plano”… etcétera y etcétera. ¿Un gran aporte semiótico? ¿La respuesta de un Chile cada vez más desprejuiciado? Es cierto que hace 20 años atrás ni estos personajes ni la palabra gay existían en la televisión chilena; pero no se debe ser demasiado pesimista ni crítico para darse cuenta que de a poco y nada han servido estas incursiones dramáticas, más aun con el fascistoide “Morandé con Cia.” donde la sexualidad continúa siendo el principal motivo de burlas.

    El gay es aún dos cosas en la TV: o un superficial afeminado que hace reír o un machito profesional que no dice pico ni semen. Continúa siendo el gay en la idiosincrasia chilena un decoro para el paisaje social, ese fenómeno digno de espectáculo circense. Y así se refleja por todas partes. El discurso supuestamente progresista nos dice “acepto a los homosexuales, mientras sean ubicados”. Como si existieran requisitos para no ser un maricón excluído. Como si cada fleto debiera tragarse los deseos y vivir en silencio absoluto para no ser violentado. Como si asimilarse a las mujeres -desde siempre menospreciadas- nos negase el respeto.

    Pues yo me revelo una vez más, y lo hago declarándome hueco culiao. No me declaro ni gay ni homosexual ni nada que proyecte ese “decencia” y “buena educación” que nos ha impuesto la mojigata normativa heterosexual. Ni tampoco esto lo hago en nombre de todos esos homosexuales amachados: ellos tienen mucho a su favor, incluso el respeto de las masas; no así los que como yo vivimos en el desborde del género, sin valer nada sólo por desobedecer a la norma masculina hegemónica. Así que me declaro fleto, amariconado, colipato, loca, yegua, raro, mariposón y, sobre todo, hueco culiao. Culiao y reculiao, porque es por el culo por donde me aman. Es en el hueco donde los placeres se acumulan y estallan como diluvio tibio. Es el pico, es el semen, son la bolas, el olor a testosterona, los vellos, la barba, los pantalones endurecidos, el bóxer, el desodorante “Axe” lo que nos enloquece y erecta al igual que los machos heterosexuales con unas tetas, clítoris, vaginas, culos, caderas.

    En los tiempos que corren, declararse hueco no es un hecho vulgar desde lo privado, sino un hecho revelador desde la política. Y lo es aun más desde el podio comunicacional de un preuniversitario claramente social, donde la temática Queer no tan solo debiera conversarse, sino también practicarse. Respeto a los que no se atreven a reconocer su homosexualidad, incluso negarla, si les implicara un costo mayor. Pero no me convence el argumento de que “se refiere a la vida privada” porque me parece una ridícula evasiva para silenciar y despreciar “aspectos personales” sólo cuando quien los vive es homosexual. Podemos conocer con detalles minuciosos las fantasías de un alumno con alguna chica. Que alguien le haría la “paja rusa” a una profesora o que simplemente el beso más hot y ganador del año pasado fue entre una chica y un profesor. En cambio, el deseo Queer brilla por su ausencia. Y asi se manifiesta -como lo hice yo besando a un compañero en “la fiesta de la cosecha”-, sólo es percebido con una “innecesaria locura” o la “desubicación típica de un maricón”. Me imagino el escándalo al haberme yo presentado como “Rey Feo”, rompiendo todo esquema heteronormativo. O quizás habría sido comentario por varios días si algún profesor gay -porque, quieranlo o no, si los hay- se hubiera atrevido a bailar sensualmente un reggaeton con otro profesor. No pretendo que la sexualidad se transforme en un dato clave de cada ser humano; sólo reclamo que no se oculte como un hecho vergonzoso, porque no lo es.

    Gabriela Mistral sigue siendo la única mujer de habla castellana Premio Nobel de Literaruta, y debimos esperar cincuneta años para que ella misma nos relatara desde la tumba el profundo deseo que la unió a Donis Dana, su compañera, su esposa, su heredera universal, a la que escribió “yo quiero acabarme contigo y quiero morirme en tus brazos”. Como si el lesbianismo pudiera ensuciar, dañar, encochinar la vida y obra de alguien, el machismo se encarga de tapizar este dato en un plano secreto, mientras se multiplican en la televisión los “rostros” que promueven roles de género asimétricos a la gente. Así también en el cotilleo preuchón.

    Por lo tanto, algún profesor o alumno se decida a romper este silencio opresivo, me declaro hueco culiao y todas esas “malas palabras” que puedan caracterizar a un homosexual desubicado, maraco y compinche de las mujeres -quienes también son oprimidas al expresar su sexualidad tal como lo sientan- en un país que si tolera, lo hace poniendo cínicas condiciones.

    JOSECARLO HENRIQUEZ. Sección 6, 2009.