Biografía

No se busque a Tod Dockstader (1932 in Saint Paul, Minnesota) en las enciclopedias de música contemporánea, de hecho, hasta principios de este siglo no podía buscarse casi nada y habría de esperarse a 1993 para contar con una reedición de sus obras. Ya entonces su versión de la electrónica llamó la atención de músicos como Autechre y en años aún más recientes, puede decirse que casi todo su trabajo es accesible.
El problema de Dockstader es que, en vez de acudir al conservatorio para después abominar de el, comenzó sus trabajos de pionero viniendo nada menos que de Hollywood, donde se había especializado en sonido en 1958 (tras haber estudiado pintura y cinematografía). Allí, en sus horas muertas de estudio comenzó a componer y a grabar, editando «Eight Electronic Pieces» in 1961 (música que se utilizó casi una decada después en el Satyricon de Fellini).
La originalidad y actualidad de Dockstader reside en su desprecio de las categorías preconcebidas. Mientras en Europa (París o Colonia) la nueva música eléctrica se dividió rápidamente en «electrónica pura» (Stockhausen, p.e.) y «música concreta» (Schaeffer, Henry…) Dockstader comenzó a utilizar sonidos «externos» junto a otros de procedencia puramente sintética y ambos manipulados hasta formas un todo. Aún hoy en día piezas como «Quatermass» (1964) siguen sonando increíblemente frescas y dotadas de esa «auralidad» que ya se mencionaba entonces.
Cuando el sello Owl cerró, Dockstader decidió concentrarse en su trabajo en los estudios, desarrollando al mismo tiempo proyectos audiovisuales para su utilización como material educativo.
Ya jubilado, las re-ediciones mencionadas antes le pusieron en contacto con una nueva generación de músicos, lo cual le animó a comprarse un ordenador como medio para trabajar en casa.
El resultado de esta nueva actividad ha sido «Aerial» un trabajo dividido en sendos CD’s que componen una de los grandes hitos en la electrónica de la última década. Todo el material de Aerial esta recogido de las ondas hertzianas, de ese mundo fascinante donde las radios parecen comunicarse consigo mismas con sonidos entrecortados, agudos, graves, ásperos, rítmicos…
Tras el corte, selección y manipulación de los sonidos, quedaron 580 piezas, de las cuales 59 componen Aerial. Como quizás pueda deducirse, las piezas son breves y muy pocas superan los 4’ de duración.
Esta aproximación le permite a Dockstader concentrarse en cada partícula de sonido tratando de desentrañar sus potencialidades, pasarlas por su registro personal y presentar el resultado sin más divagaciones ni circunloquios, con un sonido abstracto, como surgido de vibraciones cósmicas previas a la vida orgánica. Al final queda un punto de melancolía… Música estelar para el Replicante de Blade Runner, para el cyborg de mañana.



fuente: http://www.e-limbo.com/articulo.php/Art/2143

Editado por afcoristargo el 14 Feb 2009, 5:42

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