Biografía

Nacido en 1927, Luis Enrique Gatica, el «Maestro del bolero internacional» desarrolló desde sus inicios en 1951 una carrera cuyos alcances internacionales le permitieron consagrar su éxito de masas en América Latina, EE.UU., España o Asia entre otras regiones, y mantener su condición de leyenda hasta nuestros días, radicado en EE.UU y acreedor del respeto y el aprendizaje de generaciones de cantantes de habla hispana, llegando a ser la figura más gloriosa de la música popular universal surgida en Chile.

El mérito múltiple del cantante incluye lo cuantioso de su repertorio, grabado y editado indistintamente en Chile, Brasil, México o España, además de la fama internacional y la excelencia artística, y su carrera descansa en una doble proeza única e histórica: haber instalado en un género tan monumental como el bolero una forma revolucionaria de cantar, y haber ido desde Chile a imponer esa revolución en las dos capitales universales de esa música, Cuba y México.

Lucho Gatica tuvo a su disposición el cancionero más granado de la época de oro de los boleros americanos. Ninguna enumeración de sus éxitos está completa sin la mención de los siguientes boleros: «Contigo En La Distancia» (César Portillo de la Luz), «Historia De Un Amor’’ (Carlos Almarán), «El Reloj» (Roberto Cantoral), «Bésame Mucho» (Consuelo Velásquez), «Sinceridad» (Rafael Gastón Pérez), «La Barca» (Roberto Cantoral), «Tú me acostumbraste» (Frank Domínguez), «Nosotros» (Pedro Junco), «Solamente Una Vez» (Agustín Lara), «Sabor a Mi’’ (Álvaro Carrillo), «No Me Platiques Más» (Vicente Garrido), «Perfidia» (Alberto Domínguez), «Obsesión» (Pedro Flores), «Delirio’’ (César Portillo de la Luz), «Vanidad» (Armando González Malbrán), «Piel Canela» (Bobby Capó), «Sufrir» (Francisco Flores del Campo), «Y…» (Mario De Jesús), «Encadenados» (Carlos Arturo Briz), «Espérame En El Cielo» (Francisco Vidal López) y «La Puerta» (Luis Demetrio), entre el cálculo de las más de ochocientas canciones grabadas.

A contar de esos logros Lucho Gatica es también la máxima leyenda de la música chilena en el mundo, una leyenda en la que el cantante se codea con Elvis Presley, Ava Gardner, Frank Sinatra, The Beatles o Julio Iglesias. Es una referencia de la cultura popular de más de un continente, como consta en la presencia de sus figura en novelas como La tía Julia y el escribidor (1977), de Mario Vargas Llosa, o en libros de autores hispanoamericanos como Guillermo Cabrera Infante y Alfredo Bryce Echenique. La fiebre por los boleros desencadenada en los años ‘90 a escala mundial en la industria de la música y explotada por Luis Miguel, Plácido Domingo, José Luis Rodríguez, José Feliciano, Gloria Estefan, Charlie Zaa no habría sido posible sin el repertorio dorado que Lucho Gatica grabó entre los años ‘50 y ‘60.

Biografía

Fue su hermano, Arturo Gatica, diez años mayor y ya iniciado hacia 1938 en una carrera musical, quien impulsó los primeros pasos musicales de su hermano. Lucho Gatica estudió en el instituto O’Higgins de Rancagua, dependiente de la congregación católica de los Hermanos Maristas, y en 1941 empezó a cantar en revistas de gimnasia y en la radio de Rancagua, a dúo con su hermano, a los trece años. En 1943 grabó el primer disco de su vida: un acetato registrado en la misma radio, con tres tonadas, una de ellas llamada «Negra del alma «, y acompañado por las guitarras de dos amigos, Antonio Muñoz y Ernesto Rossón.

Arturo acogió también a Lucho cuando éste llegó a Santiago en 1945. Un año más tarde, en 1946, Arturo llevó a su hermano a la Radio Minería para presentarlo al locutor Raúl Matas, que tenía allí el programa «La Feria de los Deseos», el mismo donde había debutado Antonio Prieto. Fue el estreno de Lucho Gatica en Santiago. En la radio, a los dieciocho años, cantó «Tú, dónde estás», y Raúl Matas gestionó su primera grabación, a dúo con Arturo Gatica y con el acompañamiento del Dúo Rey-Silva. Los Hermanos Gatica grabaron cuatro tonadas en un disco de 78 revoluciones por minuto para el sello Odeon: «El martirio», «Tú que vas vendiendo flores», «La partida» y «Tilín tolón» (1949).

Antes del inicio de Lucho Gatica, el bolero ya era un género popular en Chile. Era una vieja guarida de éxitos de los años ‘30 como «Oración Caribe» o «Virgen de Medianoche», popularizados por los cantantes mexicanos José Mojica y Fernando Fernández, las cubanas Elvira Ríos y Olga Guillot o el argentino Leo Marini, junto a las voces más líricas del doctor Alfonso Ortiz Tirado y de Pedro Vargas.

El dúo de los Hermanos Gatica alcanzó a constar en la portada de alguna revista «Ecran» de la época, retratado en atuendos de huaso. Pero el futuro de Lucho Gatica estaba en el bolero y tenía el signo solista. Tres señales en ese sentido coincidieron en 1951. Gracias a su hermano, Lucho conoció en Santiago a la cantante cubana Olga Guillot. Por intermedio de Raúl Matas se encontró además con el trío de requintos y guitarras Los Peregrinos, del cantante boliviano Raúl Shaw Moreno. Y Lucho Gatica grabó con la orquesta de Don Roy.

«Me importas tú» (1951) fue su primer bolero con esa orquesta, y al mismo tiempo iniciaba su catálogo dorado de boleros junto a las puras guitarras de Los Peregrinos con «En Nosotros» y «Amor, Qué Malo Eres» (1951) y con «Amor Secreto» y «Contigo En La Distancia» (1952), dos composiciones que Gatica aprendió de un par de grupos en boga en la época: Los Tres Diamantes y el cubano-mexicano Trío Martino. Fue el sello EMI Odeon el que recogió estas grabaciones de los inicios históricos de Lucho Gatica en Chile.

La primera gira internacional del cantante tuvo lugar en 1953. Colombia, EE.UU., España e Inglaterra fueron los destinos. Invitado por el productor chileno Alejandro Michell Talento, quien décadas más tarde popularizó en Chile el personaje infantil del «Tío Alejandro» y que dirigía entonces la radio Cadena Nacional de Colombia, Gatica actuó en Cali y Medellín.

Tras cumplir su primera visita a Nueva York, para lo que entró a EE.UU. sólo como turista, Lucho Gatica partió a Madrid, donde se encontró con su hermano Arturo y conoció la canción «Las Muchachas de la Plaza España». Su destino final fue Londres, ciudad donde Odeon había gestionado que el cantante grabara con el director escocés Roberto Inglez.

De esa histórica sesión de 1953 datan cuatro canciones de Lucho Gatica, dos de ellas en portugués: «Samba chamou» y «No tem soluçao», junto a la aludida «Las Muchachas de la Plaza España» y el bolero «Bésame Mucho», de Consuelo Velásquez, que, en uno de los más insospechados efectos de su carrera, años más tarde sería aprendido y tocado por The Beatles.

A su regreso a Santiago, Gatica grabó con el prolífico guitarrista chileno Humberto Campos las canciones «Vaya Con Dios» y «Sinceridad» (1953), un bolero que había encontrado a su paso por Colombia ese mismo año, y se reunió además con Roberto Inglez, quien viajó a actuar como pianista del cantante antes de establecerse en Chile e iniciar una carrera de ejecutivo disquero hasta su muerte en 1977.

Una segunda incursión internacional de Lucho Gatica data de 1954, esta vez con destino a Perú, Brasil y Cuba. El 9 de octubre de ese año debutó en Lima, para luego cantar en el teatro Biarritz junto a la estrella española del cine y la música Sara Montiel, y en el auditorio de la radio El Sol, que era dirigida por Vicente Bianchi. Para cuando llegó a Brasil, «Sinceridad» ya era un éxito en ese país, sumado al de su grabación en portugués «Nadie Me Ama», y allí Gatica grabó con Antônio Carlos Jobim canciones como «La gloria eres tú». Siguientes escalas fueron Ecuador, Perú, Cuba, con actuaciones contratadas por el productor y animador Gaspar Pumarejo en La Habana, y el objetivo de fondo: México. Ya era 1955.

El país al que el cantante llegó en 1955 era el México de Pedro Vargas, de las orquestas de Gabriel Ruiz y Agustín Lara, del célebre dúo de Las Hermanas Águila. Si la paternidad del bolero suele ser fallada a favor de Cuba en la frecuente pugna entre la isla y México, sí es indiscutible que este último país era la capital industrial del género. Allá llegó el chileno Gatica a vender bolero.

Tras unos inicios difíciles, el cantante tuvo pronto grabaciones que pedir a las radios mexicanas. Gatica trabajó con el sello mexicano Musart, y sus primeras grabaciones en ese país fueron los boleros «No Me Platiques Más», que había escuchado al compositor cubano Bola De Nieve en La Habana, e «Historia De Un Amor» (1955). Continuó con dos boleros del autor mexicano Roberto Cantoral, «El Reloj» y «La Barca» (1955), el último de los cuales fue grabado en los mismos días, y en el mismo México, por Antonio Prieto, también chileno, para el sello RCA.

El ascenso de Gatica en ese país fue meteórico. Sólo esa primera grabación, «No Me Platiques Más’‘, superó el millón de copias vendidas. En el mismo 1955 el cantante ya tenía un programa de televisión conducido junto a la actriz Esther Fernández, protagonista de la famosa película «Allá en el rancho grande» (1936) junto a Tito Guízar. Al mismo tiempo, inserto en la prolífica industria fílmica mexicana, empezó a rodar películas como «Tinieblas», «Que seas feliz», la propia «No me platiques más», «El teatro del crimen», «A capa y espada» (1958) y «Cada quien con su música» (1958) junto Agustín Lara, Libertad Lamarque, Silvia Pinal, Pedro Vargas, el comediante Tin Tan y otras figuras de la música y el cine. Y entre los autores cuyas canciones grabó figuran el mismo Agustín Lara, Consuelo Velásquez, Alberto Domínguez y hasta un joven Armando Manzanero, quien acompañó por primera vez al piano a Lucho Gatica en México. Juntos emprendieron una gira por EE.UU. y Gatica grabó la primera canción del pianista, «Voy a Apagar la Luz» (1959).

En 1957, el cantante grabó otro de sus boleros inmortales, «Tú me acostumbraste» (1957), de Frank Domínguez, y marcó un nuevo hito al hacer por primera vez una grabación en inglés con la orquesta de Nelson Riddle, el director de cabecera de Frank Sinatra. La actividad disquera siguió cuando, de vuelta en México y con José Sabre Marroquín como representante y director orquestal, Gatica grabó el bolero «Y…» y la canción «Moliendo Café» (1961), con arreglos del músico chileno Joaquín Prieto, hermano de Antonio Prieto.

Para entonces el cantante ya estaba por pasar de los viejos discos de acetato al nuevo formato más flexible de los long-play de vinilo. Entre sus primeros LP, grabados con el lujo de las orquestas de Roberto Inglez, Vicente Bianchi, Don Roy, Victor Lister, Miguel Caló, José Sabre Marroquín o Armando Manzanero, figuran Inolvidables con lucho (1958), El Gran Gatica (1958), Encadenado (1958), Canciones De Huasos Y Gauchos (1959), los compilados Mis primeros éxitos (1960 y 1963), Lucho y Lara (1960), Lucho en la intimidad (1962), Tangos del Recuerdo (1962), y Recuerdos De Amor (1963).

Tangos del Recuerdo fue grabado junto a la orquesta de Miguel Caló, a la distancia, con la orquesta registrada en Buenos Aires y la voz de Gatica grabada en México, y con tangos como «A media luz», «Uno» y «Al Compás del Corazón», mientras que Recuerdos De Amor corresponde a uno de los LPs editados por el sello Musart en México, con las canciones «Quisiera», «Consentida» y «Desvelo De Amor», entre otras.

El título más universal que ha ganado Lucho Gatica es el de «Rey del Bolero», y fue acuñado en España, según atestigua el propio cantante. En ese país, otro de los puntales de su éxito en Hispanoamérica, su llave de entrada fue el bolero «El reloj», seguido por éxitos como «Sabor a mí», «La barca» y «Encadenados». Su debut en vivo en España data de 1959, en el Florida Park del parque de El Retiro, donde fue triunfalmente recibido por la audiencia.

Al mismo tiempo, muy cerca de su méxico adoptivo, EE.UU. fue un mercado habitual para Lucho Gatica, y no sólo entre la audiencia latina de ese país. Canciones en inglés como «More» y «Moon river», esta última de Henry Mancini, eran parte de su repertorio. Ya en 1958 el cantante se presentó en el popular «Show de Perry Como», programa de TV de alcance nacional conducido por ese cantante. En 1959 actuó en el Orange Bowl de Miami y el 5 de abril de 1963 debutó en el Carnegie Hall, con lo que dejó instalada la marca de ser el primer cantante de habla hispana que actuó en ese teatro de Nueva York.

Dos de sus más citadas anécdotas en EE.UU. refieren el encuentro entre Gatica y Elvis Presley en los estudios de la compañía cinematográfica hollywoodense Metro Goldwyn Meyer, y la frase célebre pronunciada por Ava Gardner durante una actuación en la que Gatica dedicó a la arrebatadora actriz de cine la canción «Nadie me ama» en el neoyorquino club Chateau Madrid, en 1963: «Apaguen el ventilador que está cantando Gatica», dijo la diva, según la leyenda. Otras figuras del entretenimiento de ese país como Peggy Lee, Johnny Mathis, Lena Horne, Vic Damone, Eydie Gormé, Sammy Davis Jr. y rancias celebridades del jet set mundial como el actor Omar Shariff, el futbolista Pelé o el cantante Julio Iglesias fueron parte de sus círculos.

Para comienzos de los años ‘60 Lucho Gatica ya tenía terreno ganado en regiones aún más remotas. Europa, Medio Oriente, China y Filipinas eran mercados en los que sus discos eran editados. Los escenarios usuales del cantante eran teatros, hoteles, salones, clubes, emisoras de radio y programas de televisión, pero el propio Gatica recuerda como un hito el concierto que dio en un gran estadio en Filipinas, en 1962. Otras pruebas de su llegada entre las masas es proporcionada por la estimación de la revista chilena «Ecran», según la cual en 1966 el cantante había vendido 22 millones de discos en el mundo. Y otra es la aparición de Gatica en la recordada serie estadounidense de dibujos animados de los años ‘60 «Los Picapiedras». Tal como, por ejemplo, Cary Grant era Cary Granito, Lucho Gatica apareció como Lucho Piedrica.

De México a EE.UU.
Durante estos años de apogeo mayor Lucho Gatica vivió en México. Es la época de su primer matrimonio, con la actriz puertorriqueña María del Pilar Mercado, más conocida como Mapyta Cortés y sobrina del director de cine mexicano Fernando Cortés. Se casaron el 21 de mayo de 1960 en México, el matrimonio duró dieciocho años, hasta 1978, y trajo consigo a los primeros cinco hijos del cantante, entre el primogénito, Luis Antonio Gatica Mercado (n. 1961), actor, y el menor, Alfredo Gatica, productor musical.

Tras la separación, Gatica se trasladó a California, y luego ha vivido en ciudades estadounidenses como Houston, Miami y Los Angeles, donde reside en la actualidad. Su segundo matrimonio fue una modelo estadounidense a quien conoció a comienzos de los ‘80, con la que estuvo casado seis años y con quien tuvo a su sexta hija, Luciana, ahijada de Julio Iglesias. Y en 1986 se casó con su actual mujer, Leslie, veinte años menor, con quien tiene a su hija menor, Lily.

El cantante también apoyó en los años ‘70 los inicios de la carrera de su sobrino, el ingeniero de sonido y productor musical Humberto Gatica. Hijo de Humberto, el mayor de los hermanos de Lucho en Rancagua, Humberto Gatica es hoy un exitoso productor discográfico de Celine Dion, Alejandro Sanz, La Ley y otros músicos internacionales. En la carrera del propio Lucho Gatica ya en 1961 comenzaban a hacerse presentes los primeros problemas vocales, en un desgaste que se iba a sumar hacia los años ‘70 a una baja en la frecuencia de sus discos.

Para entonces Gatica era un intérprete en una escena en la que empezaban a morir los compositores fundamentales de una era, como Álvaro Carrillo, Agustín Lara o Gabriel Ruiz. Luego de trabajos más esporádicos como su participación en «Cantaré, cantarás» (1985), una grabación benéfica en favor de la Unicef realizada en conjunto con Julio Iglesias, José Luis Rodríguez, José Feliciano y otros colegas, esa paradoja se iba a ver agudizada en los años ‘90 por un fenómeno del espectáculo posmoderno, la nostalgia, gracias a la cual una gama de cantantes nuevos comenzó a explotar el catálogo histórica instaurado por Lucho Gatica, mientras el cantante original estaba falto de repertorio.

La nostalgia y los homenajes
De las diez canciones que el cantante mexicano Luis Miguel grabó en su disco Romance (1991), detonante de la nueva fiebre por el bolero desencadenada en el mundo en los años ‘90, cinco fueron éxitos estrenados por Lucho Gatica en su momento: «Contigo en la distancia’‘, «La barca’‘, «No me platiques más’‘, «La puerta’‘, y «La mentira’‘. En discos siguientes de esa serie, Luis Miguel siguió incorporando canciones popularizadas por el chileno, como «Sabor a mí’‘, «Historia de un amor’‘, «Delirio’’ y «Solamente una vez’‘.

Cantantes tan diversos como Miguel Bosé y Juan Gabriel han reconocido sentidamente la escuela de Lucho Gatica en los últimos años. Desde Ángel Parra en su disco Boleros (1994) en Chile hasta José Feliciano en Solamente una vez (1999), a dúo con Gatica, han grabado canciones del cantante. En 1990, después de más de una década de ausencia, Lucho Gatica volvió a España, un país donde las películas del cineasta Pedro Almodóvar incluyen boleros suyos en sus bandas sonoras.

En la actualidad el cantante chileno mantiene una rutina de actuaciones en España o Brasil, en las que ha coincidido con colegas como la cantante cubana Olga Guillot y el trío mexicano Los Panchos. Chile ha aparecido de modo esporádico en esa agenda. En 1992 vino al Festival de Viña como presidente del jurado de la competencia y recibió el galardón Gaviota de Oro. En febrero de 1994 volvió para actuar con Myriam Hernández en el Casino de Viña del Mar, y regresó en el mismo año para actuar en el programa «Hablemos de…», de César Antonio Santis, junto a Armando Manzanero y a Dyango. En 1996 vino de nuevo al festival, también como parte del jurado, y en octubre de 2002 estuvo en el programa «De pé a pá» en TVN.

En enero de 1996, justo antes de su visita al Festival de Viña, recibió un homenaje de Julio Iglesias, Celia Cruz, Olga Guillot, los Panchos, José José, Luis Miguel, Juan Gabriel y otros cantantes en el centro de convenciones James L. Knight de Miami, donde Gatica cantó con Los Panchos. En abril de 2000 recibió un nuevo tributo, esta vez de la neoyorquina Asociación de Cronistas de Espectáculos (ACE), que agrupa a periodistas latinos de esa ciudad, en el Lincoln Center, y fue honrado junto a Olga Guillot, Celia Cruz, Roberto Cantoral, José José y Rocío Jurado.

El mal rato de la época sobrevino tras la gira internacional de nueve meses que hizo en 2002, cuando, a su regreso a Los Angeles, en septiembre de ese año el Departamento de Estado le negó una visa para volver a entrar a EE.UU. Originado en un aparente alcance de nombres, el incidente movilizó hasta al ministro Secretario General de Gobierno de la época en Chile, Heraldo Muñoz, quien gestionó una visa provisoria. Igualmente noticioso fue el matrimonio entre su hijo Alfredo Gatica Mercado, el menor de los que tuvo con Mapyta Cortés, y Cecilia Salinas Occelli, una hija de Carlos Salinas de Gortari, el ex Presidente mexicano célebre por los casos de corrupción registrados durante su administración entre 1988 y 1994.

Todo lo que calza Lucho Gatica
Aunque la frecuencia de sus grabaciones no sea la misma, Lucho Gatica no ha dejado de lanzar discos en los últimos años. Entre los más recientes están 40 años cantándole al amor (1992) y Lo que me queda por vivir (1996), en el que constan versiones nuevas de éxitos como «Bésame mucho’’ y «Sinceridad’‘.

En 2000 anunció un disco de boleros inéditos de autores como María Grever, Bola de Nieve y José Sabre Marroquín, producido por Humberto Gatica, y ese mismo año grabó una ambiciosa serie de dos volúmenes de boleros a dúo con doce cantantes brasileños para la editorial de Reader’s Digest de ese país. Ahí Lucho Gatica canta «El reloj», «La barca», «Tú me acostumbraste», «Historia de un amor», «Espérame en el cielo», «Delirio» o «Eclipse» con Iván Lins, Nana Caymmi, Maria Creuza, Emilio Santiago o Fernando Montenegro.

En el registro del cantante figura de hecho una grabación tan reciente como la que hizo el 7 de octubre de 2003, a los 75 años, en una versión de «Me gustas tú» con los cantantes de hip-hop Anamaría Tijoux y Víctor Flores para un inédito disco de duetos producido por el sello EMI que incluye además las participaciones de Los Tetas, Myriam Hernández, Quique Neira y otros cantantes.

En cuanto a reediciones de su catálogo, un compilado de su trayectoria fue editado en Chile con motivo de los setenta años del sello EMI Odeon, pero un patrimonio mejor tratado es el que consta en 50 años, 50 canciones (2002), una valiosa antología doble editada a raíz del cincuentenario de la carrera de Gatica que volvió a embarcarlo en una gira de promoción por España, México, Estados Unidos, Brasil y Colombia.

El cancionero de Lucho Gatica es hace décadas un referente cultural. Ya en 1992 su música fue presentada como producto típico chileno en la ExpoSevilla. Es socio emérito de la Sociedad Chilena del Derecho de Autor chilena, SCD, y en los últimos años se han sucedido tributos locales, logrados y fallidos, a su trayectoria. En agosto de 2000 Gatica vino a recibir un homenaje en su natal Rancagua. En febrero de 2002 fue objeto de un discreto tributo en el Festival de Viña, en conjunto con Antonio Prieto, pero un desagravio llegó cuando en marzo recibió la Orden al Mérito Docente y Cultural Gabriela Mistral en el grado de Gran Oficial, instituida en reconocimiento al beneficio de la educación, la cultura y la docencia.

«Lucho Gatica tiene su nombre inscrito en el corazón no sólo de los chilenos de muchas edades, sino sobre todo en el corazón de todos los románticos. Por décadas él nos ha susurrado al oído palabras de amor. Para generaciones enteras, su voz ha sido parte de la intimidad y casi un sinónimo de amor (…) Es un hombre que ha transformado a muchos desconocidos en novios», fue parte del discurso leído por la ministra de Educación, Mariana Aylwin. En el mismo año de esos homenajes, en junio de 2002 Lucho Gatica actuó en el hotel Conrad Hilton del balneario uruguayo Punta del Este ante la ovación de quinientas personas frente a «Bésame mucho», «Historia de un amor», «Contigo en la distancia» o «Sabor a mí».

Al año siguiente dio sus más recientes actuaciones en Chile a la fecha, el 30 de septiembre y el 1 de octubre de 2003, en el hotel Hyatt y el Teatro Oriente de la capital. Tiempo antes, en una fugaz visita a un programa de TV en Chile, el compositor mexicano Armando Manzanero habló de Gatica en 1996. «Lucho Gatica revolucionó el modo de cantar el bolero», dijo. «Yo creo que ni los chilenos saben bien todo lo que calza Lucho Gatica’‘. Palabra de Manzanero

Editado por pablo_soze el 27 Dic 2013, 18:48

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