Biografía

Sacado de la Wikipedia:

«Kepa Junkera músico y compositor vasco nacido en 1965 en Bilbao, Euskadi (España). Maestro de la trikitixa, ha editado hasta la fecha 13 álbumes, ganando en el 2004 el premio Grammy Latino al Mejor Álbum Folk por su disco en directo ‘K’.

Orígenes:

Kepa Junkera ejemplifica, actualizándolo, el carácter viajero y aventurero del pueblo vasco. Como los viejos arrantzales (pescadores), conquistadores y misioneros, el artista vizcaino ha desplegado al viento la vela de su triki (acordeón diatónico) para viajar por los cinco continentes hasta convertirse en el músico más internacional que ha dado Euskal Herria. Su árbol genealógico más cercano, su aitite (abuelo) y su ama, creció fuerte y bien alimentado por la tradición de la música en euskera, los bailes de romería y los acordeones y panderos aprendidos en grupos de danza de barrio. De su barrio, Rekalde, al que ya homenajeó en su primer disco, un trabajo compartido editado en 1987 en el que ya incluyó «Mugarik gabe», un instrumental clarividente que podría traducirse por «sin fronteras». El chaval ya lo tenía claro por entonces.

Tras su debut con Kepa, Zabaleta eta Motriku, repleto de ritmos folk vascos (arin arin, fandangos, jotas…) pero que ya incluía composiciones originales de Kepa, este músico autodidacta amplió los horizontes de sus gustos de la música popular más cercana al jazz. Se retiró un poco la txapela (boina) para ver más lejos y dejó para la historia los discos Triki up (1990) y Trikitixa Zoom (1991). Aunque son tiempos de aprendizaje, ya por entonces resultaba complicado seguir los veloces dedos de Kepa dibujando ritmos frenéticos sobre las teclas de la triki.

Como todos los músicos inquietos, el paso siguiente, Kalejira Al-Buk (1994), supone, con el paso del tiempo, toda una curiosidad en su abultada discografía, ya que los sonidos de raíz se abren a la electricidad de guitarras, bajos y teclados en una suerte de folk rock con aportaciones vocales en inglés y con entrada de músicos foráneos como David D. Passinghan y de reputados escritores y bertsolaris vascos como Jon Sarasua, Andoni Egaña y Edorta Jiménez.

Kepa iba cumpliendo sus sueños, desde conocer a su admirado Iribar, portero de su Athletic de Bilbao, a colaborar regularmente con sus admirados Oskorri o ganar la Muestra de Folk Estatal para Nuevos Intérpretes. Sus dos discos siguientes, Trans Europe Diatonique (1992) y el delicioso, acústico y sensible Lau Eskutara (1995), grabados junto a el inglés John Krikpatrick y el italiano Riccardo Tessi, en el primer caso, y con el mago de las cuerdas portugués Julio Pereira, en el segundo, le ponen en contacto con artistas foráneos y le encaminan a grabar la que es la primera de sus obras esenciales.


Confirmación:

Su trabajo Bilbao 00.00 h (1998) se convirtió en un hito por las ventas logradas desde un sello independiente como Resistencia. Además, le obligó a coger la maleta semana sí y semana no. Disco doble en el que profesa su amor a su ciudad natal, «Bilbao…» es el disco de la expansión internacional de Kepa en una doble vertiente: la comercial y la artística. Y es que el álbum, que incluía el popero «Del Hierro a Madagascar», cantado por Pedro Guerra, supone, además de su salto definitivo a la world music, un abrazo solidario y enriquecedor a los sonidos de medio mundo, de Canarias al Mediterráneo, Québec, Centroeuropa, África, Portugal, Irlanda…

Junkera puso Bilbao en el mapa en una labor de promoción sólo comparable a la realizada por el Museo Guggenheim. Su proyección continuó con su trabajo posterior, Maren (2001), dedicado a una de sus hijas, ya grabado junto a una multinacional y que supuso su confirmación internacional gracias al ritmo contagioso de canciones como «Bok-Espok» y «Ny Hirahira», en el que lo vasco se alía con los aires folk de Armenia, Bulgaria y Albania. Con dos Discos de Oro en sus alforjas y una nominación a los Latin Grammy Awards en 2002 por Maren, Kepa empieza a tener su punto de residencia entre Bizkaia y los hoteles de medio mundo. Cualquier festival de world music de los cinco continentes que se precie seguro que ha contado con Junkera en los últimos años, más aún tras la edición de K (2003), disco en directo grabado en el Teatro Arriaga, junto a sus amigos, que resume sus casi dos décadas de inquieta actividad musical y que le reportó el Grammy Latino al Mejor Album Folk y que le permitió publicar el primer DVD de su carrera. Por último, acaba de nacer Hiri (2006), un nuevo giro de tuerca, y viaje incansable por varias ciudades del mundo, pero que no ha hecho más que comenzar.

Kepa, cuya música ha sido usada por la Compañía Nacional de Danza para «vestir» una coreografía realizada por su director, Nacho Duato, el Museo del Vino de Olite en sus visitas guiadas, en múltiples cuñas de Radio Euskadi o en discos seleccionados por Pedro Almodóvar, cuenta también con una discografía compartida en la que destacan sus dúos con su buen amigo Ibon Koteron, con el que ha firmado dos discos de recuperación del sonido ancestral de la alboka (instrumento vasco de viento), los imprescindibles Leonen Orroak (1996) y el más reciente Airea (2004), en los que aportó su labor como compositor, intérprete y productor, tarea esta última en la que ha cobrado reconocimiento en trabajos de Oskorri y en el lanzamiento del dúo de txalapartaris que le acompañaba en directo en los últimos años, Oreka TX, con su disco Quercus Endorphina.


Colaboraciones:

Junkera realiza también una amplia labor como docente en Musikene, el Centro Superior de Música del País Vasco, que ha tenido como resultado ETXAK (Euskadiko Txalaparta Konpania), un proyecto para impulsar la txalaparta (instrumento rítmico vasco de madera).

Artista internacional, Kepa, a pesar del éxito, sigue humilde y cercano, lo que ha facilitado que se hayan implicado en sus discos o en proyectos compartidos músicos de todo estilo y condición, desde María del Mar Bonet a Justin Vali, Hedningarna, La Bottine Souriante, Phil Cunningham, Liam O´Flynn, Oskorri, Béla Fleck, Voces Búlgaras, Caetano Veloso, Tontxu, Andreas Wollenwaider, Hevia, Dulce Pontes o, más recientemente, el guitarrista Pat Metheny, con el que compartió el escenario de Festival de Jazz de Vitoria-Gasteiz.

Especial resultó también su participación en el aclamado disco Santiago, de los irlandeses Chieftains, que fue galardonado la década pasada con el Grammy al mejor Album de Folk; su valiente experiencia en una única noche junto a una orquesta sinfónica en el Festival Folk de Getxo, en 1997, que fue grabada y que permanece inédita en alguno de los cajones de su autor; su colaboración con la Banda Municipal de Bilbao; y su reciente y populista Athletic Bihotzez (2004), disco en el que profesa su devoción por el club de fútbol de sus amores en un corolario de himnos forofos, alegres, plurilingües y eclécticos compartidos con multitud de músicos, deportistas y personajes de la sociedad vizcaína como Harrobiaz Harro, que suena en San Mamés en todos los partidos y que le reportó al trikitilari el premio al Mejor Tema en Euskera en los Premios de la Música de 2004.

La triki de Junkera, el «fuelle del infierno» para algunos debido a su sonido telúrico y ancestral, sigue cogiendo aire y moviendo cuerpos y emociones. Su obra, en euskera pero abierta al mundo, henchida de ritmos y aromas de múltiples culturas, definitivamente cosmopolita, universal, aunque orgullosamente vasco.»

Editado por mattinsalto el 16 Sep 2007, 17:00

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